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Participa en los rituales de despedida (funeral, ceremonias, misas, reuniones, etc.)
Hay personas que literalmente odian los funerales y les horroriza visitar un cementerio, aunque eso implique despedir a un ser querido. Esto ocurre porque asumen la muerte como el fin de todo lo existente y la sola relación con ella les inspira terror de la propia aniquilación.
Sin embargo, lejos de ser una decisión correcta, solo se ralentiza más el tiempo de elaboración de duelo, que mientras más se extienda, más difícil será superarlo. Por eso es primordial que participe de todos los rituales fúnebres que se realicen en nombre del fallecido, porque no hay mejor manera de resolver un problema que enfrentarlo.
Participar de estas conmemoraciones le ayudará a concebir la idea de la muerte de una forma mucho más amigable que esquivándola como una presencia amenazante. De ahí que se le tema siempre a los desconocido, pero se le pierda el miedo una vez lo desconocido se vuelve familiar.
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Habla de la muerte de tu ser querido con quienes lo conocieron.
Una buena terapia para superar la muerte de un ser querido es hablar sobre el dolor que le provoca la pérdida. Permite canalizar la angustia más rápidamente que ocultando la emoción. Asimismo, evocar recuerdos felices de su familiar con personas que lo conocieron lo ayudará a mitigar la pena y comprender mejor la naturaleza de la muerte, así como su propia naturaleza emocional.
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Acepte y exprese sus emociones y sentimientos.
Habrá momentos en que lo supere el dolor y eso es normal. Busque apoyo de familiares y amigos cuando eso suceda. No se guarde las emociones que sienta, aun cuando descubran su costado más vulnerable. Recuerde que es más fuerte quien no siente vergüenza de expresar sus sentimientos que aquel que se muestra fuerte pero se desgarra por dentro.
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Apóyese con las personas que también lidian con la pérdida.
Una buena alternativa, además de no lidiar con el dolor en soledad, es buscando el apoyo de personas que ya sufrieron una pérdida similar, ya que es más auténtica la empatía que desprenderán por su situación. Además, posiblemente usted también lo haya hecho por alguien más cuando necesitó ese tipo de contención.
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Rinda tributo y rememore a su fallecido.
Celebre misas, reuniones familiares, visitas regulares al cementerio y todos los homenajes que sirvan para alimentar el recuerdo en vida de la persona fallecida.
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Únase a un grupo de apoyo.
Por último, si aun así le cuesta despegarse del dolor por la pérdida tras los rituales fúnebres y cada vez es más la soledad por la ausencia, considere la ayuda de un grupo de apoyo para superar el duelo de un ser querido. Allí podrá contar sus experiencias y desahogar sus aflicciones junto a otras personas que también han sufrido pérdidas similares.
El dolor compartido será el nexo para salir de él y comenzar una nueva vida con nuevos objetivos a cumplir, sin temor a la muerte, que es parte natural de la vida de todo ser viviente.
Una buena forma de superar el dolor es mirar la muerte desde un punto de vista relativo, en el que no represente un fin sino un cambio de estado. Cuando se llega a comprender la naturaleza de la muerte esta deja de representar una amenaza para convertirse en una manifestación más del orden cósmico, como los elementos de la vida estelar, que una vez finalizada esta, vuelven al universo del cual surgieron.
Estos fueron solo algunos consejos que puede considerar para superar el duelo de un ser querido, a fin de que la angustia y el dolor sean solo un amargo recuerdo. La vida sigue para los que aún la transitan y la muerte no es más que la culminación de la vida física en la tierra.
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