Duelo y sus etapas en diferentes edades
El duelo es un proceso natural y humano que atravesamos tras una pérdida significativa. Aunque suele asociarse con la muerte de un ser querido, también puede surgir por una separación, un cambio laboral, una mudanza, una enfermedad o incluso la pérdida de capacidades físicas.
Es un camino profundamente personal que se vive con diferentes intensidades y manifestaciones emocionales, físicas y sociales. En este artículo exploraremos las etapas del duelo emocional, cómo se experimenta en distintas edades (niños, adolescentes, adultos jóvenes y adultos mayores) y qué hacer cuando el duelo se complica. Además, compartiremos recomendaciones para acompañar con empatía este proceso en Ecuador.
✦ Cómo superar el duelo de un ser querido
Consejos prácticos y emocionales para atravesar la pérdida paso a paso.
✦ Duelo: respetemos el proceso
Un recordatorio sobre la importancia de respetar los tiempos y emociones de cada persona.
¿Cómo se manifiesta el duelo?
El duelo no tiene una sola forma de expresarse. Cada persona lo vive a su manera, pero existen manifestaciones frecuentes:
- Emociones: tristeza, enojo, culpa, ansiedad, añoranza, alivio, confusión.
- Síntomas físicos: opresión en el pecho, falta de aire, debilidad, fatiga, sensación de vacío.
- Conductas: cambios en el sueño y la alimentación, llanto frecuente, aislamiento, atesorar objetos del fallecido.
- Pensamientos: incredulidad (“no lo puedo creer”), preguntas obsesivas (“¿por qué a mí?”), sensación de presencia.
- Espiritualidad: búsqueda de sentido, enojo con Dios o la religión, cambios en valores.
- Vínculos: tendencia al aislamiento o dependencia emocional.
Las etapas del duelo emocional
El modelo más conocido es el de Elisabeth Kübler-Ross, que describe cinco fases:
- Negación: rechazo a aceptar la pérdida, incredulidad o shock.
- Ira: sentimientos de enojo, frustración e impotencia.
- Negociación: intentos de posponer o revertir la pérdida.
- Depresión: tristeza profunda, aislamiento, falta de motivación.
- Aceptación: reconciliación con la pérdida, serenidad y paz interior.
Es importante aclarar que estas fases no son lineales: algunas personas no pasan por todas, pueden vivir varias al mismo tiempo o regresar a etapas previas.
El duelo en diferentes edades
Duelo en niños pequeños (0–6 años)
Comprenden poco la permanencia de la muerte y pueden creer que es reversible. Expresan su dolor con regresiones, rabietas y preguntas constantes.
Para ayudarles, usa un lenguaje claro (“murió”), evita eufemismos, mantén rutinas estables y fomenta la expresión a través del juego y los cuentos.
Duelo en niños en edad escolar (6–12 años)
Entienden que la muerte es definitiva, pero sienten inseguridad. Pueden tener bajo rendimiento escolar, problemas de sueño o irritabilidad.
Ayúdales respondiendo con honestidad, involucrándolos en rituales y promoviendo actividades físicas y artísticas.
Duelo en adolescentes (11–18 años)
Tienen una visión más abstracta y adulta de la muerte, aunque pueden sentirse invulnerables. Expresan el duelo con tristeza intensa, enojo, aislamiento o conductas de riesgo.
Es clave escucharlos sin juzgar, reforzar rutinas de autocuidado y estar atentos a señales de autolesión o consumo de sustancias.
Duelo en adultos jóvenes (18–30 años)
En esta etapa, marcada por estudios, independencia y relaciones, el duelo puede provocar aislamiento, ansiedad o depresión.
Brinda contención emocional y práctica, fomenta espacios creativos y promueve el diálogo abierto sobre emociones.
Duelo en adultos mayores (65+ años)
Suelen vivir pérdidas acumuladas y enfrentan riesgos como depresión o soledad. A veces los mitos sociales minimizan su dolor.
Es fundamental integrarlos en las decisiones, promover actividades sociales y estar atentos a síntomas de depresión.
Duelo complicado: cuándo buscar ayuda
Aunque la mayoría de los duelos son normales, entre un 10% y 20% pueden convertirse en complicados. Los tipos más comunes son el duelo crónico, retrasado, exagerado, enmascarado y bloqueado.
Señales de alarma: síntomas intensos más allá de seis meses, aislamiento extremo, consumo problemático de sustancias o pensamientos suicidas. En estos casos, es vital buscar apoyo profesional.
Consejos prácticos para acompañar el duelo
- Nombrar la muerte con claridad, sin eufemismos.
- Escuchar primero y validar emociones.
- Mantener rutinas estables para dar seguridad.
- Conmemorar al fallecido con rituales o recuerdos.
- Cuidarse para poder cuidar a otros.
- Buscar ayuda profesional si los síntomas persisten.
Conclusión
El duelo es un proceso de amor y reconstrucción. Aunque doloroso, permite honrar la memoria del ser querido y aprender a vivir con su ausencia. Cada edad y etapa de la vida requiere un acompañamiento distinto, pero en todos los casos la empatía y el apoyo cercano son fundamentales.
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